Hace unas tres semanas la agencia internacional de noticias AP
publicó un artículo sensacionalista y poco riguroso en sus informaciones que
alertaba de la malversación de fondos de algunos países receptores del Fondo
Mundial. Esta noticia desató una oleada internacional de informaciones en
algunos países.
La información a la que se refería el artículo, tal y como luego han
recogido la mayoría de los medios de comunicación, se extrae del Informe de
la Oficina del Inspector General (OIG) Fondo Mundial, instancia que forma
parte de los diferentes mecanismos de detección de l fraude, rendición de
cuentas y transparencia del propio Fondo Mundial.
El monto defraudado ha sido de 34 millones de dólares en 4 países
receptores, un 0,8% de todas las subvenciones auditadas hasta el momento por
la Oficina del Inspector General.
Los contenidos del informe de la OIG que han recogido los medios en
las últimas semanas no era información nueva ni para el Fondo Mundial, ni
para su Junta Directiva ni para los países donantes, ya que todos ellos
conocían los casos desde hacía meses y el informe era público en la web del
Fondo Mundial. Por otro lado, en la última Junta Directiva del Fondo Mundial
en el mes de octubre el informe de la OIG fue analizado, discutido yen esa
reunión, la Junta Directiva (formadas, entre otros, por los países donantes)
decidió tomar medidas correctivas y para recuperar el dinero.
El Fondo Mundial siempre ha sido un ejemplo de transparencia por su
política de tolerancia cero con casos de corrupción, ya que cuando en el
pasado el Fondo Mundial ha identificado otros casos de fraude han motivado
la suspensión de las subvenciones al país implicado.
Hace unas dos semanas, Alemania, Suecia, la Comisión Europea e
Irlanda deciden congelar sus aportaciones al Fondo Mundial hasta clarificar
la situación.
El 4 de febrero, el Fondo Mundial, con el apoyo de su Junta
Directiva anuncia una serie de medida para reforzar los controles
financieros de las subvenciones que reciben los países receptores. Según
recoge la nota de prensa del propio Fondo:
- El establecimiento de un grupo de expertos internacionales de alto
nivel para examinar los sistemas de control y prevención del fraude, evaluar
si cumplen las normas más estrictas y proponer mejoras adicionales en su
caso.
- Ampliar el mandato de las empresas que supervisan los gastos en
los países, a fin de mejorar la prevención y la detección de fraudes.
- Fortalecer la función de supervisión de las subvenciones que
ejercen los órganos de coordinación de país.
- Examinar más detenidamente las actividades que albergan un alto
riesgo de fraude, tales como las actividades de capacitación.
- Reasignar una parte de cada subvención a la evaluación y el
fortalecimiento de los controles financieros al nivel de país.
- Aumentar el número de miembros del personal del Fondo responsables
de la gestión financiera.
- Duplicar el presupuesto de la Oficina del Inspector General
independiente del Fondo Mundial.
Días después de que el Fondo anunciara estas medidas el
Gobierno Español decide congelar su aportación.